martes, 23 de septiembre de 2008

Un cálculo prematuro y erróneo
de Cristina

Por Joaquín Morales Solá
Para "DIARIO LA NACION"

Cristina Kirchner dijo ayer que el Primer Mundo se desploma como una burbuja, mientras que su país sigue firme. En todo caso, el mundo que se desploma se lleva también las condiciones internacionales del paraíso en el que vivió el kirchnerismo. El célebre viento de cola que ayudó a la reconstrucción de la economía local en los últimos cinco años se ha frenado en seco. Las nuevas circunstancias del mundo sorprenden a la Casa Rosada con gran parte de las asignaturas de la economía local postergadas o incumplidas. Creyentes fanáticos del Estado capitalista, los Kirchner no promovieron las inversiones privadas, sean éstas nacionales o extranjeras. Y no lo hicieron cuando la economía crecía al ritmo de tasas chinas, al 8 o 9% anual. Ahora, las inversiones en el mundo se rezagarán como consecuencia de la falta de crédito y de la escasa confianza en la marcha de las finanzas internacionales. En adelante, la Argentina no figurará, más que nunca, en el radar de los inversores. Hay taxis del Primer Mundo que ya no usan aire acondicionado por el alto precio del combustible. Los argentinos seguimos abriendo la ventana para regular la calefacción o la refrigeración. El Estado no ha dejado de subsidiar el consumo de energía, sobre todo el de los sectores medios y altos de la sociedad. Pero ésos son los despilfarros inexplicables que no sólo deberán concluir, sino que han hecho de los años pasados una oportunidad perdida.

Esta vez, el Gobierno podría pecar de optimismo y no de un falso pesimismo. Economistas serios aseguran que sólo una mezcla de suerte y destreza podría colocar el crecimiento de la economía en el 4 por ciento durante el año próximo. La falta de inversión privada, los férreos límites del Estado capitalista para seguir invirtiendo, la caída de los ingresos por las exportaciones y una sociedad menos confiada en los números de la economía producirían esa fuerte desaceleración. El 4 por ciento de crecimiento es un número simpático para cualquier país del Primer Mundo en las actuales circunstancias, pero la sociedad argentina, que viene de vivir la certidumbre de la bonanza económica, sentirá en los hechos los efectos de una fuerte retracción.

Fórmula fracasada

¿Qué lleva al Gobierno a persistir obstinadamente en esa fórmula que ya probó su fracaso? "La terquedad. No hay otra explicación", señaló un dirigente muy cercano a la cima del kirchnerismo. Dentro de un año, quizás cuando puedan verse con más precisión las consecuencias locales de la crisis financiera y económica internacional, el Gobierno deberá enfrentar las elecciones de mitad de mandato. Anunciar a la ciudad y al mundo que la Argentina es inmune al profundo conflicto internacional, como hizo ayer la Presidenta, puede resultar prematuro y erróneo. El mundo, la política y la economía se mezclan de manera condenada en estos tiempos de globalizaciones para dejar atrás un paraíso perdido.

Genteee!!
Este es un articulo periodistico muy interesante!!
Espero que les sirva!!

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