jueves, 11 de diciembre de 2008

Ahora a decir la verdad he...

El suero de la verdad

En multitud de ocasiones hemos podido ver películas en las que se habla de un misterioso suero que obliga hasta al más famoso super-detective a decir la verdad.
El suero en cuestión es y ha sido empleado en gran número de ocasiones para tratar de arrancar la verdad a gran número de personas. Pero, ¿es realmente efectivo este suero? ¿por qué nos hace decir la verdad?
El Tiopental Sódico (o pentotal sódico), fue descubierto por los trabajadores de los Laboratorios Abbott durante los años 30.
Su uso inicial fue el de analgésico aunque también ha sido empleado en la inducción de estados de coma médicos o como componente de la inyección letal para los reos condenados a muerte.

¿Cómo se determina que el Pentotal Sódico puede actuar como suero de la verdad?

Se entiende que la elaboración en la mente de una mentira es algo mucho más complejo que mentar la verdad. Por ello se supone que la creación de una mentira es producida por la actividad cortical superior de nuestro cerebro. El pentotal sódico merma las funciones corticales superiores mientras actúa activamente en la mente humana dificultando de este modo la creación de la mentira. Pero esto es especulativo ya que realmente no se tiene la certeza de que la creación de mentiras en nuestra mente se realice de este modo.


Tiene muchas utilidades entre ellas esta la de analgésico, inducción de coma y de sueño y como no, como droga para quitar la vida a los condenados a muerte. Como podemos observar tiene una gran lista de utilidades, pero como nosotros la conocemos principalmente, es como una sustancia que utilizan en películas de guerra o policíacas para hacer decir la verdad al enemigo o al asesino.
Fue en el año 1930, cuando dos científicos de los laboratorios Abbot la descubrieron como analgésico, años más tarde se descubriría su posible utilización en los interrogatorios, pero esto no duraría mucho pues se descubrieron métodos más efectivos y menos dañinos como puede ser el polígrafo.

Utilizan por primera vez suero de la verdad en interrogatorio.

Cuestionarán a una enfermera, acusada de la muerte de un paciente de 71 años en un hospital de Montevideo, por un error en sus tareas
La Justicia de Uruguay utilizó hoy por primera vez en su historia el "suero de la verdad" para interrogar a una enfermera, acusada de la muerte de un paciente de 71 años en un hospital de Montevideo, por un error en sus tareas, informó una fuente de la Suprema Corte. En este primer caso, sin embargo, no se aplicó pentotal sódico, que tiene una duración de 12 horas sino que se utilizó "propofol", una sustancia de similares características, que a diferencia del primero es eliminado por el cuerpo rápidamente.

La ética y el suero de la verdad

El llamado suero de la verdad es una práctica perimida para los entendidos que, sin embargo, dio mucho que hablar en los últimos tiempos.
El narcoanálisis es una modalidad clínica nacida entre los años 1940 y 1950. Ese fue un período de gran experimentación de medicación en Estados Unidos y Europa. En esos momentos al “suero de la verdad” se le atribuía una enormidad de potestades que en la actualidad ya perdió. El suministro de sustancias psicotrópicas por vía intravenosa pretendía encontrar nuevas soluciones para las enfermedades mentales, aunque ya se utilizaban estas sustancia para obtener declaraciones de prisioneros de guerra.

Productos como el pentotal o el amital sódico, entre otros, inyectados en dosis correctas, permiten que disminuyan las defensas del yo. Se supone que con una disminución de estas defensas el proceso de acercamiento al conflicto
o al recuerdo de escenas traumáticas acelera la cura. Para que ello suceda realmente es indispensable la colaboración y el consentimiento del paciente, elemento clave para la eficacia del tratamiento. En las prácticas con psicoactivos se comprobó que no siempre el paciente deslinda fantasía de realidad y los grados de disposición variaban tanto como
coterapia en Londres.

La verdad ineficaz

El uso de esta técnica concitó problemas legales y políticos. La práctica pensada para aliviar las dolencias psíquicas pasó a utilizarse con otros fines. En la década de 1970 una comisión especial del SMU elaboró un extenso informe acerca del narcoanálisis, donde concluyó que el uso de sustancias hipnóticas con el fin de obtener confesiones es ineficaz para lograr la verdad objetiva”. La persona puede mantener un alto grado de resistencias, que le permiten ocultar la verdad y, además, el uso de sustancias con dicho fines “constituye un atentado a la integridad psíquica” y
la “priva del control de su libre voluntad”. Eran años de represión donde se sospechaba que en los interrogatorios en dependencias militares o policiales se suministraba a los detenidos políticos pentotal sódico. Actualmente el cuerpo médico admite que el uso de sustancias con fines indagatorios es un método completamente perimido que perdió seriedad científica.

De Médicos y Abogados

Como método terapéutico para calmar las dolencias psíquicas, el narcoanálisis intentó explorar las represiones. Como método indagatorio en el ámbito judicial las cosas cambian, pues se comprobó que en personas normales no lograba la eficacia que se pretendía. La mayoría de los psiquiatras cuestionan ética y científicamente el procedimiento dado que el uso de fármacos está en función de recomponer el equilibrio y el bienestar del paciente. El suministro de drogas a personas que no padecen dolencias psíquicas compromete la estabilidad y hasta puede desequilibrarlas. Recientemente el abogado de la enfermera del Hospital Pasteur, procesada con prisión luego de la muerte de un paciente, solicitó al Poder Judicial que se le realizara un interrogatorio bajo los efectos de propofol. Este hecho tuvo amplia difusión en el ámbito periodístico. Los profesionales entrevistados aseguraron que como el método prácticamente no se aplicó en Uruguay, son pocos los profesionales entrenados para A mediados de diciembre, la enfermera Mari Cranchi, por voluntad propia, fue sometida a un interrogatorio de más de una hora en presencia de un juez, un fiscal, tres médicos legistas y el psiquiatra encargado de interrogarla. Con escasa bibliografía esta técnica -poco validada científicamente y por si fuera poco con antecedentes nefastos para la humanidad, con este acontecimiento revivió una polémica que había quedado en el pasado desde hacía casi cuatro décadas.

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